Una vida... con esto hacemos referencia, al estar vivos, ese tedioso período existente entre el nacimiento y la muerte. Para algunos baldía y falta de sentido, para otros llena de entresijos, demasiado complicada para poder disfrutarla y para otros, que saben ver donde esta lo baldío y evitarlo, ver su sentido y aprender de él, ven los entresijos y las
complicaciones y las convierten en
obstáculos que la vida pone
ahí para
joder, pero de los que se puede aprender para más adelante, centrarte y poder sentarte con unos amigos y contarlos como algo divertido y didáctico (siempre a su manera).
Un futuro... con ésta palabra, aunque tenga varias y diversas acepciones, creo que
aquí podré usarla como lo que la vida nos prepara mas allá del presente. Lo que vendrá.
Estas dos palabras, aunque no lo parezca, en la
mayoría de la gente de la sociedad de hoy
día, no
están muy ligadas en su pensamiento. Sí, estaremos de acuerdo en que todos tenemos vida, que todos estamos vivos. Pero, ¿y un futuro?
Porque, para mí, mucha gente no tiene futuro. Es que... tanta fiesta, tanto alcohol, tantas pastillas, tantos porros, tantas peleas,
tantas navajas, tanta mala leche, tantas malas miradas, tanto
descontrol, tanto pensar en el ahora y tanto no me importa lo que les pase a los
demás ni qué sera con los mios, solo vivo para divertirme y poder ponerme a 100% una noche más.
Si miras todo eso, ¿qué sera de ellos en unos 20 años? Sacando cuentas, tengo 16. A los 36, toda esta gente
estará con el sistema nervioso como una persona de 50-60 largos. El que no, con fallos
hepáticos agudos. El que no, con los pulmones mas negros que las buenas intenciones. El que no, sin dientes. El que no, con más de unos cuantos puntos de sutura. Y en muchos casos se encuentra en una pequeña
parcelita de 2x1, a dos metros bajo tierra y con paredes de pino.
No sé,
llamadme tradicional, pero... yo quiero tener una familia, unos estudios, un trabajo, una casa, un perro, un coche y unos vecinos con los que quedar para hacer una
chuletada. Despertarme un domingo, y que un pequeño
Samuel me esté tirando de un dedo del pie para que me levante y vaya a hacer el desayuno y
así ver juntos los dibujos mañaneros de
algún canal de la
tele.
Así luego, llevarle a la cama a la mujer que ha hecho mi sueño posible, el desayuno. No es el sueño americano. Es el sueño de vivir feliz, con quien eres feliz, mientras te retiras de una vida más activa (ojo, sin dejar de hacer cosas, que a los 36
todavía me quedara mucho por hacer), a otra que deje paso a realizar unas
espectativas de ver cómo se desarrolla "tu pequeña
contribución a la siguiente
generación" y de hacer eso que siempre te
habría gustado hacer.
Vale, un idilio, aunque espero montar mi futuro, con un
mínimo de parecido a ese. Sí, sé que cambiaré mucho de
aquí a ese momento y que muchas cosas han de pasarme. Pero somos quienes somos, ¿no?. Y puede que a fin de cuentas sea una
utopía, pero no
sabría vivir mi
día a
día, si no tuviera presente, al menos de vez en cuando, cómo quiero que sea mi vida futura, pues lo que haga ahora,
influirá mas de lo que cualquiera pueda pensar. Y aunque lo parezca, no es tanto tiempo.
Bueno, y
dime tú, que
aspiración de futuro tiene cualquier
kinki (y digo
kinki, pero este modelo de vida se ha visto extendido a todas las clases sociales habidas y por haber, desgraciadamente a mis conocidos
también. No
creáis que os
salváis metaleros,
skaters, "originales" y
demás), sin cultura alguna, sin otro pensamiento que su "peña", que su "
piva", que su fiesta, su alcohol y sus drogas. Sí bueno, ahora no os parece grave. Pero esa gente llegara a sus 30 tacos y se vera haciendo lo mismo que a los 16. Una banal existencia, una
irréfuta aspiración subliminal de vivir
rápido en una fiesta y sumergido en
ríos de alcohol y drogas. Os llevará la corriente.
Bueno, sin mas
análisis, esa es mi sinopsis, os dejo con lo que para mi es esencial, en parte. Vosotros
podéis quedaros con vuestros
sucedáneos