martes, 26 de abril de 2011
Lo que te propongo y lo que te ofrezco
Si te gustan las flores, trabajaré día y noche para sembrar el prado más heterogéneo, colorido y variado conocido en el planeta. Si lo tuyo son los animales, te adelanto que Noé es un fiel amigo mío desde antes de que naciera. Si el sol te llama la atención, buscaré el modo de acercarme a él y robarlo sigilosamente; si te molesta, más le vale que se prepare... el día será una simple ilusión y un recuerdo. Si la música te atrae, formaré una orquesta sinfónica y tocaremos cuando te apetezca; incluso aprenderé a tocar tu instrumento preferido. Si te molesta algún vecino, algún compañero, algún ex, algún "amigo", correrá sangre, juro. Si quieres vivir frente el mar, me encargaré de construir una isla. Si prefieres la montaña, una isla alta para vivir en la cima. Si te excitan las armas de fuego, hablaré con la mafia o me haré un mafioso, conseguiré las que quieras y entonces nos los cargamos juntos. Si te fascina viajar, levantaré puentes a tus lugares favoritos, no importa si es Estados Unidos o Australia; después, viajaremos juntos a estos lugares idílicos. Si es dormir lo que te apetece día y noche, me encargaré de que exista el silencio más absoluto (aunque desconcertante) jamás hallado.
Si todo esto te parece poco, puedo ofrecerte más, solo hace falta pedirlo. Seré un 24/7 para las necesitades que estimes.
Y si todo esto te parece exagerado, tranquila, esperaré paciente a que se te pase y no haré nada hasta que me mires y me digas "¿qué haces ahí parado?". Entonces buscaré tu mirada perdida y te diré "ya sabes que tus deseos son órdenes".
Decide, pero decide rápido. Pronto partirás en un viaje probablemente infinito. Un viaje en barco.
viernes, 15 de abril de 2011
Buen viaje
Atónito permanecí sentado sobre mis piernas mientras una suave brisa recorría la plenitud de mi cuerpo pálido y mugriento. Los ojos llorosos empapaban la cara desgastada por la rotura de lazos que se produciría y regaba el césped que mi peso soporta sin rechistar. El cielo resultaba purísimo y su azul era esclarecido con los rayos del sol, los cuales aportaban también un importante contraste entre la armonía que la naturaleza desprendía y la agonía que en mi interior batallaba ferozmente para huir y provocar consecuentemente un grito salvaje y ensordecedor que rompiera ese maldito idilio.
Mis fuerzas cesaban: no había fuerza mayor que la marcha de aquel bajel cada vez más nimio desde mi perspectiva. Paulatinamente la silueta se desenfocaba no solo por la lejanía cada vez mayor ni por lo húmedo que mis ojos resultaban, sino por las evocaciones que partían impulsadas por el viento y la corriente marítima que arrastraban al buque.
Lo denso que podían resultar mis miradas al pasado es sencillamente inimaginable. Empero mi deseo era bien simple: tú y yo. Tú y yo. Tú y yo juntos. Juntos otra vez. No podía esfumarse todo en ese preciso instante. No hay justicia. Pese a lo subjetivo que podría parecer, todo es injusto en este mundo de mentiras y cuando algo llega a fascinarte por la clara falta de falsedad resulta ser algo efímero; parece que no interesa.
Y allí continuaba, embobado y débil, frunciendo el ceño en señal de amargura y con pensamientos caleidoscópicos y variopintos fluyendo de un lado para otro. En el horizonte tan solo divisaba un punto y ya dudaba sobre si era o no el punto sobre el que desearía encontrarme mientras divagase hasta arribar a Cualquier Parte, y entre divagación y divagación gozar de un beso pasional como ese último tras la despedida, pero añadiéndole lo cómico de la situación y sustrayendo lo dramático. Sin embargo en esta batalla de David contra Goliat, donde yo era David y Goliat el destino (aunque ciertamente dudable), la derrota estaba asegurada.
Los temblores se sucedían uno tras otro, cada vez peores. Había llegado la hora. Era la mitad de lo que solía ser; la otra ya se había marchado. Los ojos se cerraron como por arte de magia, extendí mi raquítico cuerpo sobre el extenso prado, abrí los brazos y disfruté de la que sería la última brisa de aire de la que disfrutaría. El último suspiro. La última lágrima. El último latido.
Adiós.
No. No puedo irme todavía.
Como yo te he querido no va a quererte nadie. No lo olvides.
jueves, 14 de abril de 2011
Relaciones...
Ahora resulta que es más importante que te acuerdes de una estúpida fecha, una vez al mes y tengas un detalle con tu pareja. Eso sí, no olvides que el resto del tiempo te pueden dar por saco, pero en el aniversario estoy ahí como un gentleman. Además, acto religioso el de que si al hombre se le olvida (no pongo el caso de que se le olvide a la mujer, por razones obvias...) tan ilustre fecha, la mujer ha de enfadarse y convertirse de golpe en el Diablo de Tasmania. Y si ella piensa que es una reacción desmesurada, ahí estarán sus amigas con la murga de fondo para conseguir la reacción airadamente titánica esperada.
Y a todas éstas, solo cabe hacer una pregunta: ¿Qué importa de verdad?
miércoles, 6 de abril de 2011
Macho Alfa
¡ Bienvenido a la selva ! Sería más sensato que un simple ¨Hola¨ para hacerme eco de vuestra presencia.
Magos del cortejo, y no por la genialidad de vuestras acciones, sino por confirmar que el fin justifica los medios. Basáis vuestro ¨éxito¨ en el fracaso de quienes os rodean, de toda aquella supuesta competencia que directamente catalogáis de amenaza. Haciendo honor a vuestra condición de animal, dejáis fluir el instinto para marcar territorio.
Habéis trascendido de lo material y ya no es que os podáis chupar la polla, completáis la vuelta entera y os dais lametones en la nuca.
Pero llegará el día en el que os olvidareis de la presa, y me tocareis la espalda para captar mi atención. ¿El problema? Que llevaré tanta mierda vuestra encima que probablemente no sea capaz de girarme para atenderos. Y entonces lamentareis no haber pensado las cosas dos veces. Pero no os torturéis por ello, nunca podréis pensar las cosas dos veces. ¿ Por qué?
Porque disponéis únicamente ... de un pene.